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¡Fue horrible, hay muchos muertos…!
destacados, Entrevistas — febrero 25, 2017 6:31 AM

¡Fue horrible, hay muchos muertos…!

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CRONICA (2)

CULIACAN.- La muestra de amor, quedó en medio de la sangre y el alcohol. Sofía y Marcos, dos jóvenes amigos -ella de 19 y el de 21 años-, habían decidido junto con otras dos parejas irse de antro, escogieron el bar El Pirata, sin imaginar que esa noche iba a quedar grabada para siempre en su memoria.

Estuvieron divirtiéndose y cerca de las doce de la noche las dos parejas que los acompañaban se retiraron, “ahora sé por qué, y gracias a Dios que así lo hicieron, que eso les salvó vivir el horror que padecimos”, dice nerviosa.

Un poco sedada, Sofía relata los momentos de angustia que padeció en el bar que fue baleado y donde murieron tres personas –dos de ellas mujeres, una menor–.

“Mis amigas acompañadas de sus novios, me invitaron, pero estaban de acuerdo con Marcos, porque me iba a pedir que fuera su novia, somos muy buenos amigos y los dos nos gustamos, entonces, ellas se retiraron para que Marcos se me declarara, fue un momento muy bonito, porque es mi primer novio”, dice entre balbuceos y viéndose los arañones que trae en sus brazos.

La estudiante universitaria cuenta que durante la declaración le regaló un ramo de rosas. Bailaron, brindaron… se manifestaron su amor.

“Se me hacía el lugar más hermoso, ahí me dieron mi primer beso, el ambiente, la felicidad de los presentes le daban un toque especial a la declaración de amor que me habían hecho. La alegría de los demás, era mi alegría, pero yo tenía un motivo especial: mi primer novio”.

El momento maravilloso se convirtió en pesadilla: Llegó a su casa toda ensangrentada, sin el ramo de rosas y sin zapatos ¡fue una noche de terror!, exclama mientras se toca sus manos adoloridas.
Para que esté tranquila, después de que llegó a su casa, fue necesario que un médico la viera, además de curarle las leves heridas, le dio tranquilizantes, pero pese a ello, su mente, como una película, repite una y otra vez la escena que desafortunadamente le tocó vivir, por estar en ese momento en el lugar equivocado.

Sofía narra su espeluznante odisea.

“Todavía veo el horror dibujado en la cara de los que minutos antes nos divertíamos, nunca nos imaginamos que la música se cambiara por estruendo de balas que no sabíamos de dónde venían”.

A mí de pronto se me oscureció, no sé si eso me pareció, pero todo era oscuridad, yo le gritaba a Marcos, había ido por unos tragos. Él no respondía, me arrastraba, sentía caliente mi cuerpo, otros me pisaron, alguien gritó; al suelo, al suelo, pero no hacían caso, corrían desesperados, los vidrios de algunas botellas saltaban.

De pronto sentí un golpe en la cabeza, algo me corría por mi cara, lloraba, a mi mente se me vinieron muchas cosas “mis papás, mis hermanos, mi novio”.

¡Ya me dieron en la cabeza! me dije; me voy a morir y mis padres van a sufrir mucho, pensaba.

Recuerda que antes del horror, al ir al baño vio a unos muchachos, medio prepotentes, incluso lo comentaron sus amigas, pero no le dieron importancia, ni siquiera los tomamos en cuenta porque estaban presumiendo no sé qué cosa, al rato, se escucharon unos balazos, las chavas y los chavos se asustaron, empezó la corredera, no había control, nadie sabía por dónde salir, unos se fueron al baño, yo no quería moverme de ahí, esperaba a mi novio.

En ese momento me tiré al piso, los gritos, el llanto, las palabras altisonantes, las maldiciones me confundían, el tiempo se me hizo eterno, quería ir con mis papás, otra vez llegaba una lluvia de balas, y luego, el silencio, lamentos de la gente herida.

Empezaron a correr, no sé cómo bajé las escaleras, no traía zapatos, la sangre me tapaba la visibilidad. Aparte mi ropa tenía mugre, sangre que no era mía, olía a antro, “ese olor me está matando, es un olor que no se me quita”, dice.
Suelta un incontrolable llanto, su mamá le pide que para que olvide todo ese horror, lo tiene que platicar una y mil veces.

“Corrí, atravesé la calle, yo sabía que el carro lo habíamos dejado cerca de una farmacia, no sé si caminé mucho, de pronto, alguien me agarró del hombro…. me desmayé”.

Cuando desperté estaba en el carro, era Marcos que me había dado alcance, ya me había limpiado un poco la sangre de la cabeza, tenía una pequeña rajada, un vidrio me había descalabrado….
La madre de Sofía llora desconsolada, le da gracias a Dios “mi hija realmente volvió a nacer”.

Relata que a principios de la semana, las estudiantes estaban muy entusiasmadas, me platicaron que le querían dar una sorpresa a Sofía, yo me imaginé que le iban a festejar su cumpleaños que es este sábado, incluso, yo fui cómplice.

Ahora me arrepiento de haberla entusiasmado, ella no estaba muy convencida de asistir, me repetía “no tengo ganas” y el jueves por la tarde al saber del horror que vivieron algunos de sus amigos del Tecnológico de Monterrey, me dijo “ menos con esto tengo ganas de salir”, y yo le insistía que se fuera con sus amigas, poco lo hacen, sus reuniones son en sus casas; por la situación que se vive, hemos tratado de que mis hijos a más tardar a las nueve estén en casa.

Sin embargo, el jueves por la noche, le pedí a Dios que me la trajera con bien; pasadas las doce, le llamé, le dije que me tenía preocupada, la escuché feliz y cariñosamente me pidió “otro ratito”, después de recomendarle que se cuidara, pensé, “no puedo tener a mis hijos cautivos, son jóvenes”.

Su papá se levantó, dijo que no podía dormir, se fue a la sala a fumar, poco lo hace, se le notaba inquieto, platicamos, lo quise tranquilizar, nuevamente se fue a la cama, pero no se durmió, tocaron a la puerta, me imaginé lo peor, recuerda la mamá de Sofía.

Mi marido saltó de la cama, lo seguí, al abrir la puerta, Sofía con un alarido se abalanzó a los brazos de su padre y un grito desgarrador salió de su garganta: “fue horrible, hay muchos muertos, hay muchos muertos”, gritaba.

Mi hija está en shock, no sabemos cuánto tiempo estará así, vamos a cuidarla, tal vez saquemos a nuestros hijos del estado, que se vayan a estudiar a otra parte, donde puedan hacer una vida sin sobresaltos, que salgan a divertirse tranquilos, quizá al extranjero… ahorita no tenemos cabeza para pensar.
IRENE MEDRANO VILLANUEVA/OEM-INFORMEX
FOTOS: EDUARDO VALDEZ VERDE

FOTOS: EDUARDO VALDEZ VERDE

CRONICA (1)

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