Crónicas de Ambulancia; Crecer sin su madre

CULIACÁN.- El tímido sol mañanero de noviembre apenas estaba dibujando los contornos de la delegación de Cruz Roja, ubicada en bulevar Leyva Solano, cuando el radio chirrió y la paramédico Julia ya estaba lista para salir. El llamado hablaba sobre una situación delicada de un recién nacido a las orillas de un arroyo en la colonia Bicentenario. Ella y otro compañero paramédico más salieron a prisa sin terminar de comprender a qué se iban a enfrentar.

Al llegar al lugar dejan la ambulancia a unas centenas de metros de donde se encontraba el pequeño, Julia se adelanta sorteando arrabales y ladrillos a medio terminar, siguiendo los llantos gatunos del bebé. La visión a la que se enfrentó la socorrista fue extraña y surrealista; una mujer de edad incalculable pero ciertamente joven sostenía a un bebé envuelto en su propia secreción y con el cordón umbilical aun “colgando” de él. Julia se queda estupefacta ante el escenario que presencia, pasado unos segundos ella se percata de que el neonato tiene una coloración púrpura y necesita urgente atención prehospitalaria.

La experimentada paramédica atajó por crear confianza con la madre, pues era obvio que ella no estaba en condiciones mentales óptimas para entender la gravedad del asunto. La muchacha no quería soltar a su bebé y por cada paso que avanzaba Julia, ella retrocedía uno más. Cuando la desorientada mujer notó la presencia del otro paramédico salió corriendo del lugar rumbo a las casas aledañas con el pequeño tomado solo de un brazo.

Julia Ruelas forma parte de Cruz Roja desde el 2011, después de haber vivido una tragedia por la pérdida de su hermano decidió tomar el curso de Técnico en Urgencias Médicas (TUM) y dedicar su vida a salvar la de los demás. Ocho años de experiencia no fueron suficientes para prepararla para este servicio, su entendimiento le alcanzó para comprender que la mujer no era culpable totalmente de la situación, pues sufría un claro desorden mental, así que actuó de manera empática ocupándose ella sola del asunto,… le ordenó a su compañero que la esperara en la ambulancia listo para cualquier contingencia.

Cuando la mujer corrió para escapar de los paramédicos, Julia salió tras ella más que por atraparla, fue para sostener al bebé “por si se le caía de los brazos”; entraron a predios e incluso a algunas casas despertando a los habitantes y causando alboroto en el lugar. La carrera duró cerca de 30 minutos hasta que en un domicilio un hombre mayor la detuvo y le arrebató al pequeño, Julia actuó bajo reflejos pues era urgente que ese bebé recibiera atención y lo tomó en brazos; notó que apenas respiraba, y su temperatura estaba peligrosamente baja. En ese momento arribaron policías municipales y ayudaron a que la mujer no atacara al paramédico.

Julia salió de la casa con el pequeño en brazos, ella todavía no sabe cómo ni de dónde pero un automóvil frenó frente a ella y le dijo que se subiera “esta persona muy humanitaria, pues no cualquiera hace esas cosas, me dijo que me llevaba a dónde fuera”. Ya en el auto, el chófer prendió la calefacción para que el recién nacido entrará en calor y se dirigieron a dónde estaba la ambulancia con el otro paramédico esperándola. Ya en la unidad pudieron estabilizar al bebe para después llevarlo al hospital de la mujer, donde las cosas se tornaron peor: la doctora que los recibió les indicó que al no estar presente la madre del pequeño, los responsables eran ellos y si él moría (bebe), serían detenidos por haberle arrebatado el bebé a la madre.

“A mí no me importa ir a la cárcel, si así le salvó la vida a esta criatura” fue la respuesta de Julia al galeno. Después de unos minutos llegaron policías municipales acompañados de la madre un poco más tranquila y dispuesta a cooperar para que su bebé fuera tratado. Julia relata con cierta felicidad que sintió gran satisfacción al salvar la vida de ese niño, pero se torna más nostálgica pues fue trasladado posteriormente al Hospital Pediátrico y nunca más volvió a reunirse con su madre, fue un precio que tuvo que pagar por esa vida, ese bebé recibió una oportunidad más a cambio de crecer sin su madre.

(Jesús Verdugo/El Sol de Sinaloa)