Entrevista a un “puntero”; Nos pagan por cuidar a los jefes

CULIACÁN.- Con vestimenta color negro, cachucha con la imagen de Joaquín “El Chapo” Guzmán, algunas alhajas, radio de comunicación y una pistola fajada al cinto, a bordo de una motocicleta Itálika, es como trabajan los “punteros”, quienes su labor es alertar a los jefes del cártel sobre la presencia de autoridades.

En entrevista con uno de ellos, nos platicó su verdadera labor dentro del crimen organizado y lo que pasa si no llegan a “reportar” una patrulla y terminan afectando a un “pesado”.

Con 20 años de edad, Ricardo ha sabido moverse y consagrarse como un hombre de confianza para la “gente” que radica entre el sector oriente de la ciudad.

¿Cómo te convertiste en un puntero?

“La verdad a mí, desde chico, me había gustado mucho el desmadre, andar con la “gente”, andar en moto y cargar el radio y la pistola, yo pensé, primero estando en una tortillería, ahí yo era el que despachaba y ahí mismo avisaba de quiénes pasaban por el bulevar”, comentó el joven.

“En ocasiones me movían y me decían esta semana vas a estar trabajando en una carnicería más al sur de donde estaba la tortillería, pero ni en la carnicería, ni en la tortillería me pagan, y sí me decían que tenía que irme de allí, porque caía gobierno y tenía que andar pilas, me movía”.

¿Alguna vez se te pasó dar aviso de un reporte?

“En una ocasión estaba trabajando arriba de un edificio, desde allí estaba informando lo que pasaba por el bulevar, y en eso me fumé un cigarro y me dio sueño, yo debía estar pendiente toda la noche, pero esa vez casi no había gobierno en la calle, puse el radio a un lado de mi cabeza y me acosté sobre un cartón con una cobija y me quedé dormido como media hora, cuando escucho que me suena el teléfono y veo que es el ‘patrón’, y me dice que por qué no reporté a los “verdes” (como se les dice a los militares) que pasaron por enfrente de donde estaba yo, me quedé callado y le dije que no los había visto, me contestó; te veo en la oficina”.

Sobre la paga que reciben por estar informando de las patrullas que circulan por la ciudad, indicó que no es mucho, pero nunca se atrasa y siempre es lo que dicen.

“Esa vez que se me pasó avisar, me dieron cuatro tablazos –en tono de risa– me pagaban cuatro mil pesos a la quincena, me salió a mil el tablazo”.

¿Usan claves similares a las que utilizadas por los policías?

“Algunas sí, pero nosotros tenemos nuestras claves y las estamos cambiando cada cierto tiempo, porque ha habido veces que los “verdes” (sic) o los marinos, las descifran y nos dan sustos”.

Por último, ¿Qué opinas sobre la inclusión de menores de edad a estos trabajos?

“Para los jefes es bueno, porque muy pocas veces vas a saber que alguien de 10, 11 o 12 años es puntero y pasa desapercibido por los polis, pero lo hacen por lo que todos lo hacemos, por el desmadre”.

(El Sol de Sinaloa)