Jesús fue crucificado en Culiacán

CULIACÁN, SIN.- Culiacán se llenó de nazarenos, cruces, soldados, judas…el Viacrucis viviente que se llevó en varias iglesias, convirtieron la capital del estado, en un centro de oración.

El tráfago por la avenida principal como es la Obregón se detuvo, en lugar del rugir de motores se escucharon plegarias, cantos, suspiros. Lo mismo pasó en la calle Madero, donde mujeres acompañaron a la Virgen María en su dolor.

Con la cara de fatiga, Cristo –César Arturo Pérez Cruz-, cargó la cruz por la avenida Obregón.

Minutos antes de realizar este pasaje, César estudiante de la UAS de la carrera de educación física para la salud, invitó a los jóvenes a no ser nada más espectadores, sino a seguir el ejemplo de Jesús, que dio su muerte por redimir al mundo.

“Los jóvenes no pueden ser solo espectadores, sino a seguir el camino del bien que nos redime, es necesario dar testimonio de vida, porque el mal camino no nos lleva a ninguna parte, sólo as la desdicha. Es necesario que reflexionemos que las adicciones y la violencia, nos alejan de Dios y nos hacen desdichados”, dijo.

Dijo que “los pecados” del hombre durante el Viacrucis fueron llevados por Jesús, para el perdón de todos y todos debemos de corresponder a su generosidad con un buen comportamiento.

“Jesús es nuestro ejemplo, que nada ni nadie nos desvíe dl buen camino, que nada nos deslumbre, ni los lujos, ni el placer momentáneo como las drogas. Jesús es el camino, la verdad y la vida”, señaló.

Según la tradición Jesús de Nazaret recorrió las avenidas, siendo azotado por los romanos, castigo que recibían los ladrones y malhechores en la antigua Roma.

Más de 500 personas acompañaron en el Viacrucis a Jesucristo en una representación más de su pasión en la Catedral, deteniéndose en cada estación en donde se hizo una oración, se realizó una lectura de un pasaje del evangelio así como la ejecución de un canto.

Desde las 9:00 horas partieron más de sesenta actores del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana para escenificar el calvario de Jesús por la avenida Obregón, saliendo de la catedral hasta llegar a la Lomita donde fue crucificado.

Araceli Quiñonez, estudiante de la UAS de diseño de interiores, fue la que encarnó a la Virgen María, invitó a los jóvenes a imitar la nobleza y la humildad de la Virgen, para que pese al dolor, a las adversidades no se dejen vencer. Siempre deben de ver hacía adelante de manera positiva, para no caer en malos pasos.

En la segunda estación del Viacrucis, Judas- David Hernández-, traiciona a Jesús y lo entrega a los soldados.

El estudiante de ingeniero en mecatrónica, señaló que los jóvenes nunca deben de actuar como judas, traicionar sus principios, sus ideales, traicionar a sus padres, a sus amigos, no dejarse llevar por la avaricia.

“En una palabra no traicionarse a sí mismos. La avaricia es el mal que corrompe todo”, dijo.

En medio de oraciones y cantos, Jesús atado de manos y azotado por los soldados, María acompañada por mujeres y el pueblo caminaban lentamente. Adelante iban dos soldados romanos montando briosos caballos.

La gente se les unía. Al llegar al ayuntamiento, los esperaba Poncio Pilato, los soldados le entregan a Jesús, después de preguntar de que se le acusaba, se lavó las manos y se los volvió a entregar.

La caminata seguía en la sexta estación la Verónica -Kelsey Meza-, le limpia el sudor a Jesús.

La estudiante de preparatoria, dijo que así como la Verónica tuvo ese gesto de amor hacia Jesús, así los jóvenes deben de desprenderse de todo rencor, envidia y no tomar el mal camino que a nada los conduce.

“La humildad y el deseo de salir siempre adelante, debe de ser el verdadero camino que nos debe de marcar. Siempre demos de ayudar sin ver a quien”, indicó.

Al llegar a la Lomita, en la Décima estación, Jesús es despojado de su vestimenta, luego en la Décima primera estación Jesús es clavado en la Cruz donde muere en compañía de dos delincuentes.

“Con el Viacrucis pretendemos reavivar en la mente y en el corazón de los culiacanenses la contemplación de los momentos supremos de la entrega de Cristo por nuestra redención, propiciando actitudes íntimas y cordiales de tristeza de corazón, confianza, gratitud, generosidad e identificación con Cristo”, concluyeron los jóvenes que participaron en este Viacrucis.
IRENE MEDRANO VILLANUEVA/OEM-INFORMEX