Bullicio en la mayoría de los panteones de Culiacán, sobriedad en otros y temor en el Humaya

CULIACÁN.- Una vez más los muertos tuvieron su fiesta, una fiesta llena de colorido, donde miles de gentes hicieron romería en los panteones, llevan flores, veladoras, el sacerdote les reza un responso y en muchas tumbas, los músicos deleitan al deudo con la canción que más le gustaba al difunto.

En Culiacán se celebra el día de muertos en medio de varias culturas.

Mientras que en algunos panteones como el Civil, 21 de Marzo y la Lima, acuden miles de dolientes, muchos de ellos pasarán todo el día con sus deudos, en el San Juan, el camposanto considerado de las familias de prosapia de la capital del estado, luce sobrio, llegan los dolientes, dejan flores, algunos rezan una oración depositan su ofrenda y se retiran,, lo mismo pasa en el Jardines del Humaya, calificado el cementerio de los narcos, pero aquí es por el temor, los visitantes que tienen deudos en este lugar entran con sigilo depositan la ofrenda y rapidito se retiran.

El bullicio, las romerías, el olor a cempasúchil, las criptas, la música evocando el recuerdo de los que partieron, el colorido de las flores, las oraciones, el Ave María que recorría las tumbas, le dio colorido a la conmemoración, en la mayoría de los panteones.

Sin embargo en el San Juan como en el Jardines del Humaya el homenaje fue diferente.

En el Panteón San Juan construido en 1844 moran ex gobernadores, revolucionarios, literatos, poetas, médicos, empresarios, ex rectores y hasta supuestas “musas” que un día inspiraron a dramaturgos, sin embargo un gran número de tumbas están en el olvido, deteriorándose por el paso del tiempo y otras más lucieron sin una flor, mucho menos una veladora.

Al transitar por el San Juan, al entrar a mano derecha, está la tumba del general y ex Gobernador de Sinaloa, Francisco Cañedo, que murió en 1909, es un cripta en forma de ataúd de mármol grisáceo, ahí no hubo ni una flor, mucho menos una corona, sólo alguna alma caritativa, le puso una veladora de la Virgen de Guadalupe.

Otras figuras históricas que yacen en este camposanto son la de don Jesús Uriarte, un reconocido sacerdote de su tiempo. La tumba más antigua del panteón es la de Rafael De la Vega, ex Gobernador de Sinaloa, que data de 1849.

Los visitantes en su gran mayoría, van de visita, como un tour histórico, por la historia que guarda cada una de las tumbas.

La historia de las tumbas del San Juan llama la atención de los que acuden, ahí está la tumba de Margarita Gautier, una señorita sinaloense, hija de padres franceses y homónima de la dama de las camelias.

La dama de las camelias es el título común de una novela y drama del francés Alexandre Dumas. La novela obtuvo en 1848, un gran éxito. Esta obra está inspirada en un hecho real de la vida de Alejandro, relativo a un romance con Marie Duplessis joven cortesana de París que mantuvo distintas relaciones con grandes personajes de la vida social.

Familias de prosapia descansan en este lugar como de la Vega. Buelna, Zaragoza, Martínez de Castro, Izabal Cárdenas, entre otras, sus mausoleos están adornados con frescas flores, pero no se vio el bullicio que imperaba en otros panteones, aquí el ambiente es sobrio.

En el Jardines del Humaya edificado en 1966, -un fraccionamiento residencial-, muchas de las tumbas, con enormes ramos florales dan cuenta de la opulencia que deja el narcotráfico.

Carros lujosos van y vienen, trabajadores de florerías no se dan abasto para bajar enormes coronas que las llevaban a las fastuosas “residencias” que están sobre las tumbas del fallecido; construcciones hechas de mármol, cantera gris o rosa y granito.

Sin embargo, en este panteón no se escucha el consabido Ave María que invoca la señora que se alquila por 100 pesos para rezar un rosario, o la familia que hizo “día de campo”, bajo un árbol para degustar los alimentos y pasarse el día en el panteón, no aquí es la opulencia y el derroche.

Cabe aclarar que en este panteón también hay sepulcros donde yacen familias de bien, como los Tarriba o los Clouhtier, pero que sus mausoleos pasan a segundo término porque la novedad y la curiosidad son las criptas de los narcotraficantes más famosos del país.

La música de viento que se toca en la mayoría de los panteones, en este camposanto las familias de algunos capos escucha música ambiental con aire acondicionado y grandes manjares.

(Irene Medrano Villanueva)

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