Rechazo de AMLO a las amenazas de construir un muro

El virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ofreció hacer de México una potencia, cambiar la correlación de fuerzas. Nadie nos va a amenazar con cerrar o militarizar la frontera o construir un muro, aseguró.

En una reunión denominada Ingeniería es soberanía, a la que asistió Carlos Slim –a quien definió como un empresario exitoso en México y el mundo gracias a su esfuerzo, imaginación y talento–, López Obrador pidió a los ingenieros que presenten una opinión gratuita sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAICM), a partir del dictamen que su equipo de transición le entregará el 15 de agosto.

Durante el encuentro, de casi dos horas, convocado por las distintas asociaciones de ingenieros, el político tabasqueño prometió que no se cancelará ninguno de los contratos otorgados a consecuencia de la reforma energética, pero sí se rescatará a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad.

En la reunión presentó 12 de los 25 proyectos prioritarios de su administración, en los que, dijo, tienen oportunidad de participar los ingenieros, pero se refirió con mayor amplitud al caso del aeropuerto.

Este asunto es el que les quiero endosar. Que me ayuden a decidir lo que más conviene técnicamente. Nada de factores o decisiones políticas. Aquí están los que saben. Que no sean nada más Javier Jiménez Espriú o (José María) Riobóo los que decidan. Quién mejor que ustedes, y no vamos a pagar nada, nos va a salir gratis. ¿O nos van a cobrar? Es una asesoría de primera, dijo.

López Obrador les propuso, durante el encuentro en el Palacio de Minería, que le presenten su opinión el 15 de septiembre, con el propósito de que se haga pública y partir del resultado para comenzar la consulta a la ciudadanía que ha planteado.

Y volvió a preguntar: ¿Nos van a ayudar? Los ingenieros respondieron: ¡Siiiií! Y el político tabasqueño agregó: Que levanten la mano los que van a ayudar. Varias decenas de profesionistas alzaron el brazo.

Agregó que no se trata de un asunto fácil, porque ya se han destinado 85 mil millones de pesos y falta por invertir más de 200 mil millones. Ese volumen de recursos, dijo, amerita una revisión, sobre todo porque la inversión en infraestructura debe distribuirse, no centralizarse.

Al volver a presentar las tres opciones que ha perfilado para la terminal aérea –que se continúe la obra actual, que se detenga y se construyan dos pistas en Santa Lucía y concesionar el proyecto–, dijo que no tendría inconveniente en que se resuelva por la última. Así, abundó, no se ejercería gasto público.

Resaltó además que la consulta pública forma parte de una nueva política de atender la voz popular. No hay que temerle al pueblo, que es sabio y se acaba de demostrar (el primero de julio). No habrá más gobierno sometido a intereses de grupo. Lo que habrá es separar al poder económico del poder político, indicó.

Afirmó que se aceptarán sólo inversiones de empresas extranjeras de países donde no hay corrupción, como Noruega y Dinamarca, porque, recordó, la reconfiguración de las refinerías de Minatitlán, Cadereyta y Madero fue hecha por trasnacionales, se pagaron 8 mil millones de dólares y las tres operan a baja capacidad.

El mito de empresas honestas

Es un mito que las empresas extranjeras sean más honestas o que tengan un código de ética que las obligue a no actuar de manera ilegal y entregar sobornos, reprochó.

También cuestionó que se dejó de invertir en exploración y perforación. “Se pensó –y es la interpretación más suave– que de manera automática la inversión privada iba a sustituir a la pública y esto no sucedió. Han llegado 14 mil millones de pesos en inversión, prácticamente nada”, expuso.

Consideró afortunado que al gobierno federal no le dio tiempo de entregar todas las áreas petroleras y que aún hay campos de dominio de la nación, donde se invertirán 75 mil millones de pesos en 2019, para aumentar la producción de petróleo.

López Obrador enumeró los proyectos donde pueden participar los ingenieros: el tren rápido en el sureste, que pase por Cancún, Tulum, Bacalar y Calakmul, el Nueva York de los mayas; la reconfiguración de refinerías; la construcción de otra en Paraíso, Tabasco; generación de energía eléctrica; el desarrollo del Istmo de Tehuantepec.

También, ampliar los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos; la construcción de caminos rurales en Oaxaca; la reconstrucción de lo dañado por los sismos; el desarrollo urbano en municipios de alta pobreza; rehabilitar las plantas de fertilizantes; conectar con Internet a todo el país, y la obra del nuevo aeropuerto.

Antes, Jiménez Espriú dijo que en el pasado se despreció a la ingeniería nacional y, por el contrario, se privilegió a la de otros países, incluso con un trato servil.

Anunció que ingenieros serán susbsecretarios: el de Infraestructura, Cedric Escalante; de Tecnologías de la Información y Comunicación, Alma Jalife Villalón; de Transportes, Carlos Morán Moguel, y de Coordinación de Puertos y Marina Mercante, Héctor López Gutiérrez.

En sus intervenciones, los presidentes de colegios de ingenieros demandaron que se aplique un espíritu nacionalista y se dé oportunidad a los inversionistas mexicanos hechos a un lado durante los sexenios recientes.

Sin malinchismo y neoliberalismo, México saldrá de su versión moderna de colonialismo tecnológico, expresó Salvador Landeros Ayala, presidente de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros.
(LAJORNADA)

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