“Nadie nace para pu…”: Kassandra

CULIACÁN, SIN.- Nacida en Culiacán, Kassandra tiene 22 años de edad y dos hijos. Es madre soltera, la misma necesidad y las marcas que dejan la pobreza la orillaron a buscar el sustento en la prostitución.

“Me dedico a esto desde hace cinco años más o menos, lo hice por necesidad porque vivía en condiciones muy pobres, salí embarazada a temprana edad, no tengo esposo, mi mamá no tenía trabajo y mi padre era alcohólico”, relata la joven.

Emocionada por la entrevista, muy fluida en sus respuestas, sonriendo entre preguntas y seria cuando sus respuestas le recuerdan las circunstancias que la llevaron a dedicarse al llamado oficio más antiguo del mundo: La prostitución.

Realiza todo tipo de servicios (desde acompañamiento en viajes hasta atención a discapacitados), eso sí, ella misma elige a todos sus clientes.

¿Cuántas horas le dedicas a este oficio?

Yo trabajo los fines de semana en un lugar donde se rentan chicas, y en la semana, uno que otro contacto, por lo regular como unas 4 o 5 horas.

¿Qué es lo que has aprendido sobre el sexo gracias a tu trabajo?

Sobre mí misma he llegado a descubrir algún fetiche curioso, me ha permitido explorar mi propia sexualidad y evolucionarla mucho. He encontrado cosas excitantes que antes no me había planteado. Me ha hecho aceptarme más a mi misma al ver que hay cosas que puedes no conocer sobre tu propio cuerpo y tus propias sensaciones. Que no tenemos claro lo que nos va a gustar o disgustar siempre, no es inamovible.

¿Te encuentras a menudo con gente que sus olores no son nada deseables para mantener una relación íntima?

Nunca atiendo a nadie que no esté debidamente aseado. Es lo mismo que si fuera a mantener una relación con alguien sin cobrar porque me prende, no voy a tener relaciones con esa persona si huele mal y hace que a mí no se me antoje. Vamos precisamente ahí: Si tú haces que no se me antoje, entonces no ocurrirá ni cobrando.

¿Qué te parece que pu… se utilice como insulto?

Me parece mal como mujer, no como pu… Como pu… lo hemos apropiado como hicieron los gays con “maricón” y me parece perfecto. Es una manera de enfrentar el insulto con un ¿y qué?. Profesionalmente no deja de ser una abreviatura de prostituta.

¿Se puede llegar a tener pareja estable en este tipo de trabajo?

Se puede. No es un trabajo habitual, tiene sus cosas con las que es difícil lidiar, pero hay gente que puede hacerlo perfectamente y no es ni un sumiso, ni un cornudo. Al contrario, es una persona muy valiente por luchar contra el estigma social.

¿Disfrutas de los besos de tus clientes?

Al igual que en otras relaciones personales, el disfrute siempre acaba dependiendo de las dos personas.

¿Tu situación ha mejorado algo desde que ejerces la prostitución?

Admito que económicamente me alcanza para sostener todos mis gastos, sin embargo, no me siento feliz, porque a medida que han venido pasando los años siento que esto no tiene una salida, lo hago por necesidad, pero no porque realmente me guste hacer esto.

¿Crees en el amor?

No, el amor es una bobada, no creo en el. Solo existen los hombres que quieren sexo de las mujeres y ya se van y te dejan tirada, nadie en mi profesión puede enamorarse porque esto es una profesión y vivo de satisfacer al cliente en sus fantasías.

¿Qué has pensado a futuro?

En sacar adelante a mis hijos, que en su momento se sientan orgullosos de mí, no por esta profesión, sino por la mujer guerrera, luchadora, por darles todo, estudio, comida y un buen porvenir.

¿Es una profesión muy difícil?

No, pues realmente que la vida que me tocó no se la deseo a nadie, uno a veces cree que la está pasando bien, lo toma todo como un juego, y no lo es, aquí entras y te marcas para siempre, y no quisiera que otra persona que lea esto le pase lo mismo que a mí.

Para finalizar, puntualizó: “Los clientes que finalmente pueden requerir los servicios son siempre una sorpresa, pero lo más corriente son los hombres que buscan un servicio que podríamos calificar como estándar: baño, masaje, relación completa y algún tiempo de conversación”, finalizó.

Cada persona en el mundo tiene una historia de vida que contar, pero algunas vidas son más complicadas que otras, es por ello que Kassandra, que es nombre ficticio, nos pidió no publicar ningún dato personal de ella, ni mucho menos fotografías.
MARTÍN TAMAYO/OEM-INFORMEX

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