El víacrucis apenas empieza…

CULIACÁN, SIN.- Con cartulinas que imploran ayuda: “Soy de Honduras, ayúdeme…”; miradas lánguidas y voces apenas perceptibles. “Me da pa´ un taco”, escuchan los automovilistas en los principales cruceros de Culiacán donde en los últimos días se han visto deambulando hombres, mujeres y niños que solicitan ayuda, ya que la mayoría dice venir de Centroamérica.

Algunos cuentan que iban por el sueño americano en la caravana “Viacrucis del Migrante” que llegó a Tijuana a finales de abril, buscando introducirse a Estados Unidos bajo la figura del asilo, pero que sus ilusiones fueron frustradas por diversos motivos y ahora, sin hogar, sin dinero y con mucha hambre, se regresaron buscando quedarse en algún lugar de México.

Son pocos los automovilistas que los apoyan. Un rato están por el bulevar Pedro Infante, la Bravo, luego se les ve en otros cruceros importantes de la ciudad, siempre cargando mochilas, cobijas viejas y sucias, pero eso sí, no dejan ni un momento su bulto de recuerdos.

“Mi día es nublado, no sé qué pensar ni a dónde ir. Soy originario de Honduras, allá la cosa está muy fea, por eso no regreso. Aquí lo que me quieran dar para seguir mi camino”, indica Pedro Villedas.

Acompañado de uno de sus hijos, “Pido ayuda, me da vergüenza, pero con algo tengo que apoyar a mi familia. Somos cuatro; íbamos con la ilusión de entrar a Estados Unidos, pero solamente unos cuantos lo lograron, otros se quedaron en el camino, nosotros nos venimos en el tren y nos bajamos en este lugar a ver cómo nos va, para seguir el camino”, indica.

Señala que todavía no decide, pero que su idea es llegar a Nayarit, ya que algo sabe de este estado.

“Tenía un compa que era de ese lugar, me hablaba cosas muy bonitas, entonces, espero llegar y trabajar, pero para eso necesito papeles, vamos a ver cómo le hacemos, porque cuando cruzamos la frontera pa México en la casa del migrante nos dijeron que nos podían ayudar, a lo mejor nos vamos nuevamente en la bestia, juntamos un dinerito y a establecernos en Nayarit, pero, eso es un sueño”, dice mientras se acomoda su mochila.

BUSCAR COMIDA PARA SUS HIJOS
Mónica Mejía, otra migrante de Honduras, habla temerosa, dice que no hace daño a nadie, que sólo busca comida para sus hijos y que durante su estancia en Tijuana, pensó en quedarse en la frontera pero que le dio miedo por lo que le contaron sobre la violencia.

“Y como dicen en mi pueblo: salí de Guatemala para entrar a ‘guatepior’. Eso sí que no, quiero vivir tranquila con mis hijos. Queríamos entrar a los Estados Unidos pero el viejo pelos de naranja (Donald Trump) odia a los de mi raza y no se pudo. Tenemos razón para salir huyendo de nuestro país, queremos vivir en paz”, indicó.

Madre de dos niños, ha pasado dolorosas aventuras. Recordó que durante la travesía en La Bestia (el tren) le quisieron quitar a sus hijos.

“Algunos paisanos me ayudaron, salvaron a los niños de esa gente mala. Querían a mis niños para venderlos. Entonces los compañeros me dieron un lugar en los remolques del cemento, era pequeño, los ojos nos ardían del polvo, pero al menos nos podíamos proteger del viento y de los malos”, señala.

Con mirada perdida narra todo lo que ha tenido que sortear para que sus hijos puedan sobrevivir “de ese infierno que vivimos los hondureños, creo que sería peor quedarnos allá, espero un milagro de la Virgencita del Escapulario -Virgen que se honra en este país-, para que toda esta pesadilla quede atrás y poder establecernos en algún lugar”.

Mónica dice que ella no es parte de la caravana migrante, pero que se juntó con algunos de ellos “porque son buena gente, me han ayudado mucho, llegué a Tijuana, allá los conocí y como me fue difícil entrar al lado de los gringos, me regresé y ahora a ver cuál es mí destino”.
Sin embargo, no deja de dolerle que los culiacanenses no la ayuden: “Voltean a vernos como si fuéramos gente mala y no es así, sólo queremos un poco de compasión para poder sobrevivir”.

MÓNICA MEJÍS
MIGRANTE DE HONDURAS
Queríamos entrar a los Estados Unidos pero el viejo pelos de naranja (Donald Trump) odia a los de mi raza y no se pudo. Tenemos razón para salir huyendo de nuestro país, queremos vivir en paz”
IRENE MEDRANO VILLANUEVA/OEM-INFORMEX