No hay partidos corruptos, sino políticos corruptos: Meade

A la preocupación de los representantes de las grandes compañías estadunidenses asentadas en México y afiliadas en la Cámara Americana de Comercio, respecto de por qué aceptó ser candidato de un partido corrupto, José Antonio Meade respondió: no hay partidos políticos corruptos, hay políticos corruptos, y vale la pena distinguirlo.

México necesita, añadió, que los malos políticos enfrenten la consecuencia de sus acciones y estén en la cárcel, y lo planteo desde la tranquilidad de no estar involucrado en ningún escándalo.

Ayer, al final de su participación en la 101 asamblea general de dicha cámara, los socios preguntaron al candidato presidencial de la coalición Todos por México por su estrategia para deslindarse, porque la marca del PRI es una marca que ha sufrido en su campaña.

Sin inmutarse ante la carga de la pregunta, el ex titular de Hacienda contestó: A México no le sirven las etiquetas, en términos de partidos políticos buenos o malos. No sirven las etiquetas, sino el deslinde de responsabilidades de políticos honestos y de quienes no lo son. Yo soy un político honesto. No he recibido un peso al margen de la ley.

–¿Cómo dará seguimiento a las denuncias de corrupción de funcionarios del partido que han formado parte de la actual administración? ¿Cómo quitarse la losa de corrupción que todos conocemos? –le insistieron.

–El combate a la corrupción no es sólo un tema de voluntad política; en mi caso, es además ejemplo. Y se puede ser honesto, no sólo porque lo declaro, sino lo compruebo.

El combate a la corrupción implica algunas modificaciones, por ejemplo hacer más fácil recuperar lo robado, darle autonomía al Ministerio Público, que llame a cuentas al que sea, empezando cuando yo sea Presidente.

Meade respondió a las inquietudes de los consorcios estadunidenses sobre cómo resolver el intercambio comercial, en caso de que la renegociación del Tratado de Libre Comercio no tenga éxito.

El candidato indicó que la relación bilateral no depende únicamente de los gobiernos. Todos los días hay diálogo entre funcionarios, gobernadores, migrantes y la comunidad de negocios, dijo.

Así que, resaltó, la relación comercial debe plantearse con claridad y dignidad, con la certeza de que hay un relación y hay más actores que los negociadores y los propios presidentes.

Otra duda se centró en cómo blindar el comercio y la inversión ante un eventual fin del tratado. El abaderado del PRI sostuvo que México tendría que doblar su apuesta en la apertura, inversión e incluso en la modernidad de los cruces fronterizos.

De Polanco, Meade se trasladó al sur de la ciudad, a un encuentro con mujeres en el salón Gran Forum, donde un grupo proveniente de Álvaro Obregón se ofuscó por no encontrar sillas disponibles. Una de las asistentes incluso pateó a una de las colaboradoras de Mikel Arriola, quien acudió a la reunión.

Ahí, Meade ofreció erradicar la pobreza extrema en la capital, porque, indicó, la ciudad no se puede dar el lujo de que alguien empiece la vida en un terreno disparejo.

Pero quien se llevó la tarde fue María de Lourdes Guzmán López, comerciante informal de la colonia Guerrero, quien soltó a Meade y a Arriola: Si no cumplen los vamos a… ustedes ya sabe.
(LAJORNADA)