Zipizape en la Casa del Pueblo

CAOS COLOR

Maestros toman el Congreso
y diputados toman parte en
un zafarrancho vergonzoso

CULIACÁN, SIN.- Golpes, insultos, puertas derribadas, curules caídas, pisoteadas, diputadas corriendo asustadas, histéricas, fue el corolario de la sesión ordinaria finalmente suspendida por la agresividad de maestros que gritaban “vivienda…vivienda” y que varias veces tomaron la tribuna, azuzados por diputados del PAN y PRD.

Desde temprano dos grupos de maestros llegaron al recinto parlamentario: “Somos más que 53″, que alienta el diputado del PAN, Roberto Cruz; y los de Encima de Daniel Amador que a cada grito de ‘somos más que 53”, ellos contestaban ¡unidad…unidad!

“Ey aquí hay lugar… Siéntese… No, no, a ellos no, son los rijosos”, le aclaraban a un intendente que cortésmente le cedía el lugar a una maestra.

El intendente aseguró que lo habían mandado de la escuela. “Fue nuestra delegada y pidió que por lo menos viniéramos siete, entre profes, secretarias y nosotros, que nos van a pagar el día”.

También de la escuela Recursos Hidráulicos estaban presentes y al igual que el intendente, señalaron que el delegado les había pedido que acudieran al Congreso en apoyo del maestro Silvino Zavala.

“Somos de Encima y a mucha honra”, señaló uno de los manifestantes.

El recinto parlamentario fue insuficiente para albergar a más de 700 maestros de los dos bandos. Los que agarraban mejor lugar eran los de Encima, mientras tanto afuera quedaban cerca de 600 mentores que querían ingresar, pero que era imposible porque ya no había espacio.

Llegaba el pastel a la secretaría general por el cumpleaños del secretario Simón Rafael Betancourt y en el transcurso de la sesión, los inconformes pidieron su renuncia.

El presidente de la mesa directiva, Víctor Antonio Corrales Burgueño, anunció que la sala alterna estaba preparada para que desde ahí presenciarán la sesión, sin embargo, los panistas no aceptaban, tomaban la tribuna y de un manotazo le arrebataban el micrófono al diputado secretario; luego la abandonaban y corrían de puerta en puerta buscando una abierta para poderlos introducir.

El desorden seguía. Roberto Cruz desde su curul y con los brazos abiertos, se paró enfrente de los enardecidos maestros que pedían a gritos que abrieran las puertas. “Voy abrirlas”, les prometió.

El coordinador del grupo parlamentario del PAN, Carlos Castaños, que estaba sentado en las curules de los priistas y hasta allá fue por él. Luego se les unió el perredista Efrén Lerma. Subieron a tribuna y de un jalón le quitaron los micrófonos al diputado secretario Andrés Félix Zavala, lo hicieron a un lado y gritaban al unísono “¡abran la puerta…abran la puerta!”.

El presidente reiteraba que el salón de sesiones estaba lleno, pero que había otro con pantallas para que vieran el desarrollo de la sesión.

Los diputados bajaron de la tribuna, salieron por el área de prensa para ir a tratar de abrir las puertas, pero no pudieron salir. El enrejado se los impidió.

La diputada Merary Villegas, de Morena, buscó la manera de ingresarlos por el área de los legisladores; la siguió el diputado Efrén Lerma, quien encorajinado gritaba, manoteaba; se siguió de largo, fuera de control.

“¿Dónde anda el diputado brillante…?”, preguntó Crecenciano Espericueta y advirtió: “Roberto Cruz Castro no es más que un cobarde”.

Pasada las doce del día el diputado Roberto Cruz mandó mover su camioneta. Muchos decían que iba a ingresar a maestros, pero el plan era bloquear el acceso y lograr que ingresaran más maestros.

Los guardias, apoyados por grupos de Encima, no se daban alcance. Los diputados del PAN corrían de un lado a otro, había órdenes por todos lados y en el lobby el grupo de choque vestido de blanco, se acomodaba y otros controlaban los accesos.

El recinto parlamentario estaba cerrado. Nadie medía las consecuencias si se daba una trifulca. No había ni para donde arrancar, sólo los diputados tenían el acceso libre para salir corriendo.

No había control. Los “colorados”, como llamaban a los de “Somos más que 53”, empezaron a brincarse. Era un caos. Algunos maestros que estaban en el exterior empezaron a derribar la puerta ubicada a un costado del Salón de Plenos. Los de Encima, entrelazaron los brazos, forcejearon para proteger a los diputados. La puerta por fin se venció.

El maestro José Angel Beltrán Rentería, sin ningún respeto a la tribuna, la abordó; le gritaba a sus compañeros.

Era un corredero de diputadas. Dejaban bolsos, celulares, computadoras. A la diputada Irma Moreno, que está a punto de dar a luz, la protegían; lo mismo hacían con el hijo de Daniel Amador: dos jóvenes musculosos lo protegían y lo salvaban de “los colorados”.

La diputada Alva Virgen perdió su celular; otras diputadas histéricas no querían saber de sus pertenencias.

Siguió la trifulca en el recinto. Los maestros de Encima y “Somos más que 53”, agarraban las curules de arena o cuadrilátero.

También el diputado Roberto Cruz se puso los guantes. Se hizo de palabras con Víctor Godoy y José Menchaca, quienes se acusaban mutuamente del desorden.

El pleno estaba semivacío. Cerca de la una de la tarde el presidente optó por tomar lista para ver si se cancelaba la sesión. Los diputados del PAN empezaron a llegar, no les convenía que la sesión se clausurara, al no haber quórum se citó para el próximo jueves.

Cruz Castro, como la canción, traía la sangre caliente. Le buscó pleito al diputado del PAS, Gerardo Valencia y éste se le enfrentó: “vergüenza debería de darle ser diputado; no es de hombres incitar a la violencia”, le dijo en su cara.

A pesar de que ya había terminado la sesión, los manifestantes seguían en el recinto parlamentario, incluso ocupando las curules de los diputados. Luego Roberto Cruz Castro, quien se decía satisfecho de las acciones, acompañado de Carlos Castaños, Juan Pablo Yamuni y Merary Villegas, desde la planta baja del Salón de plenos, pidió a los maestros de “Somos más que 53”, disculpas por lo vivido y les agradeció a sus compañeros por apoyarlo a tomar la tribuna.

‎”¡Nos vemos el jueves! ¡No tengan miedo!”, les dijo y la diputada Merary Villegas, también los invitó a continuar en esa lucha que “no es política”, aclaró.


Diputado Efrén Lerma golpea a periodista

Mientras esta reportera observaba los acontecimientos, de repente el perredista Efrén Lerma me dio, no sé si con la cabeza o con el codo, a un lado del oído. Perdí un poco la noción y los papeles que llevaba conmigo se cayeron.

En el caos, el diputado se sigue, pero se voltea otra vez. Algo vocifera. Ya un poco repuesta del golpe, recojo mis documentos y le pregunto: “¿ahora también golpea periodistas?”.

El diputado cambia de actitud y se disculpa una y otra vez. Uno de gobernación, que observó el hecho, me pregunta si estoy bien. “Es que vi que se zarandeó con el codazo que le dio”, comenta.
IRENE MEDRANO VILLANUEVA/OEM-INFORMEX