Trump corre a su jefe de gabinete; lo remplaza Kelly

REEMPLAZA

Nueva York. Horas después de la peor derrota política de Donald Trump y de legisladores republicanos y de la exhibición pública -a través de insultos con palabras que los medios tuvieron que censurar- de la intensa guerra dentro de su administración, la semana caótica del régimen culminó con la expulsión, este viernes, del jefe de gabinete del presidente.

Reince Priebus, nunca contó con la confianza completa de Trump ni de algunos de sus asesores más cercanos, este viernes acompañó al mandatario en el avión presidencial a un acto en el estado de Nueva York mientras se decidía que este sería su último viaje como funcionario.

Priebus concluyó apenas un semestre en el puesto cuando Trump anunció esta tarde que el secretario de Seguridad Interna, el general retirado John Kelly, sería el nuevo comandante de su gabinete.

El presidente informó del nombramiento de Kelly en un tuit declarando que “es una verdadera estrella de mi gobierno”. Sólo después dijo que deseaba agradecerle a Priebus y que “logramos mucho juntos y estoy orgulloso de él”.

Menos de 24 horas antes, el Senado controlado por los republicanos fracasó en aprobar cualquier versión de una contrarreforma de salud para anular el llamado Obamacare -objetivo prioritario durante siete años y promesa central de campaña de Trump-, lo cual es un grave revés que generará aún más división entre los legisladores y representa otra derrota grave para un presidente que aún no ha logrado impulsar un proyecto de ley mayor desde que llegó a la Casa Blanca hace seis meses.

Trump reconoció la derrota y, como siempre, culpó a otros: “3 republicanos y 48 demócratas decepcionaron al pueblo americano” escribió en un tuit. No mencionó que todas las encuestas registraban que una amplia mayoría de ese pueblo se oponía a las propuestas republicanas.

El drama legislativo culminó en la madrugada de este viernes después de varios intentos fallidos para aprobar propuestas para anular o modificar dramáticamente la reforma de salud del presidente Barack Obama, cuando la última propuesta que era una versión “light” de modificar la ley fracasó por 51 a 49 votos.

El voto decisivo fue el del senador republicano John McCain, quien regresó a Washington esta semana para participar en este proceso después de ser diagnosticado con cáncer cerebral.

Aunque votó a favor de abrir el debate, algo que llevó a Trump a elogiar su regreso como “heroico” (se había burlado de su heroísmo militar durante la campaña electoral), hoy fueron los opositores de la contrarreforma quienes usaban ese término para el veterano legislador.

Aunque aún está por verse si hay alguna manera de resucitar algún tipo de contrareforma, analistas suponen que ahora el Ejecutivo se encargará de hacer todo para sabotear el funcionamiento del Obamacare.

Durante todo este proceso, Trump intentó “bulear” a los senadores renuentes de su partido, hasta amenazando con promover candidaturas en las próximas elecciones contra quienes rehusaban subordinarse a sus deseos, mientras algunos republicanos intercambiaban insultos y hasta se acusaban de “traidores”.

Pero mientras todo esto sucedía, la guerra civil dentro de la Casa Blanca alcanzó nuevos niveles, incluyendo tal vez uno de los ataques verbales públicos más coloridos y ofensivos en la historia política del país, y que hoy incluyó entre su cada vez más larga lista de víctimas al ex jefe del gabinete.

Anthony Scaramucci, quien apenas cumple una semana como director de comunicaciones de la Casa Blanca -o sea, el mensajero oficial de lo que llaman la persona más poderosa del mundo- se distinguió con un torrente de majaderías e insultos contra sus propios colegas. Fue tan extremo que editores de medios tuvieron intensos debates sobre qué tanto de su vocabulario se atrevían a reportar.

Algunos extractos de la conversación telefónica que sostuvo con Ryan Lizza de The New Yorker para dar idea del color: “Reince (Priebus, el entonces jefe del gabinete) es un fucking esquizofrénico paranoico….”; “No soy Steve Bannon (el estratega político de la Casa Blanca), no estoy intentando chupar mi propio pito… no estoy tratando de construir mi propia marca sobre la fucking fuerza del presidente. Yo estoy aquí para servir al país”.

Todo empezó, explica Lizza, cuando Scaramucci le habló por teléfono para exigirle que le dijera quién dentro de la Casa Blanca le filtró que él estaba cenando con el presidente, junto con un conductor de un programa y un ex ejecutivo de Fox News.

Incluso le imploró cumplir con su deber patriótico y revelar su fuente: “Tú eres un ciudadano americano, esto es una catástrofe mayor para el país americano. Entonces te estoy pidiendo como patriota americano que me des un sentido de quién fue”.

Cuando Lizza se negó a revelarlo, amenazó con correr a todos si fuera necesario, incluyendo a Priebus: “Todos serán despedidos por mí. Ya despedí a un cuate el otro día, tengo tres a cuatro gentes que voy a despedir mañana. Llegaré a la persona que te lo filtró”.

De hecho, señalando que sospechaba a Priebus de ser un filtrador de información contra otros en la Casa Blanca, advirtió lo que 48 horas después sucedió: A “Reince Priebus… le será solicitado renunciar muy pronto”. Agregó que “lo que quiero hacer es quiero fucking matar a todos los filtradores….”.

Lizza reportó la conversación el jueves en el sitio cibernético del The New Yorker

Scaramucci intentó disculparse por sus palabras mayores, a medias. En una llamada a CNN mientas Lizza comentaba el asunto, ofreció disculpas por cuestionar el patriotismo del reportero e intentó argumentar que había dicho todo de manera jocosa, sarcástica y juguetona, y que la conversación era “de un italiano a otro” (una referencia a las raíces inmigrantes de ambos).

Pero mientras explicaba, también atacó: en un tuit “a veces uso lenguaje colorido”, pero que todo tiene que ver con la lucha “apasionada” a favor de Trump, seguido por un comentario de que “cometí un error en confiar en un reportero. No volverá a ocurrir”.

Pero mientras Scaramucci amenaza con correr a todos por filtraciones, su esposa lo está corriendo a él al iniciar un proceso de divorcio después de tres años de matrimonio ya que no aguantaba sus ambiciones y menos a Trump, reportó la columna de chismes del The New York Post, citando a varias fuentes que aparentemente lo filtraron.

Mientras tanto, Kristin Beck, una transgénero ex integrante del cuerpo de élite de fuerzas especiales Seal Team 6 de la Marina durante dos décadas con servicio militar condecorado en Irak, Afganistán y Bosnia retó al comandante en jefe a reunirse “cara a cara y que usted me diga que no valgo” en respuesta al anuncio de Trump prohibiendo a los transgénero en las fuerzas armadas hace un par de días. Vale recordar que Trump, como muchos hijos de ricos, evadió su servicio militar durante la guerra de Vietnam.
(LAJORNADA)