El Puente

900 soldados más…

900 soldados más deberían ser suficientes para desanimar a cualquier delincuente, pero en Sinaloa la violencia generada por el crimen organizado no se ha detenido ni un solo día.

La lista de cadáveres sigue aumentando. Los cuerpos de presuntos delincuentes y policías ejecutados, los muertos anónimos y los desaparecidos son cifras abstractas que van y vienen, colmando los espacios de los medios y la vida cotidiana de los sinaloenses.

La inseguridad es el tema. No hay otro asunto que preocupe tanto a la gente. No se habla de otra cosa, porque es imposible evadirlo.

La interminable guerra entre los grupos armados hasta los dientes, que combaten por el dominio del mercado de la droga, ha generado una creciente incertidumbre que afecta a todos los sectores de la sociedad.

Ante el temor a ser asaltados y asesinados, no son pocos los productores agrícolas que han tenido que reducir los recorridos para supervisar sus cultivos en los valles de la zona centro del estado.

La actividad nocturna en Culiacán, Navolato y Mazatlán se ha visto seriamente afectada. Propietarios de bares, comerciantes, restauranteros, taxistas, operadores de Uber y hasta los permisionarios del transporte urbano resienten una importante caída en las ventas.

En efecto, 900 soldados más deberían ser suficientes para atemorizar a la delincuencia. Pero no ha sido así, porque en la estrategia del mando militar no se ha involucrado a la sociedad, sino todo lo contrario.

Ante los operativos del Ejército en zonas urbanas y comunidades rurales, los ciudadanos de bien, que son la inmensa mayoría, están alejados, apartados, molestos, desconfiados y, en consecuencia, pasivos.

A la desconfianza social se agrega la descomposición de las corporaciones de seguridad locales, ciertamente acumulada por décadas, pero mucho más arraigada con los que se fueron, porque tejieron complicidades que hoy afloran como aguas negras del drenaje azolvado.

El caso de los policías municipales que entregaron a ocho jóvenes detenidos a un grupo armado es una prueba evidente del nivel al que han llegado cosas.

Al gobernador Quirino Ordaz se le ve preocupado. No es para menos. Han sido días difíciles. Ante la pasividad de quienes tienen que ver con el tema, ha tenido que dar la cara.

Ni siquiera el Consejo Estatal de Seguridad Pública ha salido al quite con alguna propuesta. Están por cumplirse los primeros 100 días de gobierno ¿Qué hacen todo el día en esas oficinas?

GRAFITI

¿Quién coordina a las corporaciones de seguridad locales? En Sinaloa hay tres policías públicas: Ministerial, Estatal Preventiva y Municipal, pero el ciudadano común no sabe quien las rige.

¿Alguien, después del Gobernador, ha afrontado el tema?

La Secretaría de Seguridad Pública carece de un verdadero comunicador. Por lo tanto, no hay una estrategia diversificada en los medios.

Hasta este momento, al Gobernador lo han dejado solo.

Las mesas de trabajo y reuniones de análisis no trascienden, no hay seguimiento y no reflejan resultados.

Ni hablar, tendrán que replantearse acciones para tomar nuevas decisiones. Realinear el equipo, cambiar lo que se tenga que cambiar, porque el tiempo avanza… el primer verano del nuevo gobierno se asoma.

Twitter: @victortorres_mx